
¿Se acuerdan de Raúl Estévez? El delantero era lo que se dice un bicho raro. No sólo no le gustaba el fútbol, sino que prácticamente lo odiaba. Era conocida su pasión por los autos, de hecho uno de sus hijos se llama Ayrton y hace poco fue preso por un taller mecánico de su propiedad. [...]...